Miguel Aguilar                  

 

“Escríbeme algo para la exposición”, me pides, amigo Miguel. Y creo que tú −o mejor dicho, tu pintura y tus dibujos− os presentáis solos. Porque dentro del arte (entiéndase pintura, literatura, cine…) hay sólo dos aspectos: existe la buena y la mala literatura −la que gusta y la que no−; lo mismo que existe el cine que te emociona y el cine que te aburre, y lo mismo que existe la pintura que te dice algo y la que no. Y tus manifestaciones sobre los distintos soportes que utilizas a mí, personalmente, y pienso que al público que acude a verlas, me “dicen” algo: me hablan de tus aficiones, de tu cultura, de tu saber, de tu experiencia, de tu vida, así sencillamente. Eres un buen pintor, pero opino que eres mejor dibujante, y eso hace mucho. A lo mejor a alguien los churretitos y los pegotes graciosos de  tu pintura le sugerirán algo blandengue, pero yo le digo a quien así piense que no vea el cuadro sólo, sino que mire y que descubra en él el alma, que se deje mecer por sus colores. Porque además de hombre bueno, eres un grandísimo sensual del color. Que el espectador mire y mire y mire, y que a través de la mirada descubra, y que sienta dentro de sí, y que sonría con cada trazo de tus cariñosas caricaturas, y que en definitiva se emocione. Tu alma, Miguel, late sobre lo que haces y, para mí, atrapas en un cuadrado una gran cantidad de sentimiento.

 

FÉLIX CARDONA

junio de 2009